Helado de plátano y manzana

Hay días en los que uno necesita algo rico, frío y fácil. Y si además es saludable y sin azúcar agregada, mejor. Este helado exprés de plátano y manzana es perfecto para eso: se hace al momento, no necesitás máquina, y lo podés comer en el desayuno, como postre liviano o para frenar ese antojo de la tarde sin culpa.

Es una receta ideal para chicos, para los que no pueden con la lactosa (porque se adapta fácil) o para los que quieren cuidarse sin resignar sabor.

Ingredientes (1 porción)

  • 250 g de fruta combinada (manzana cocida y plátano maduro)
  • 1 yogur natural (con o sin lactosa)
  • 25 g de bebida vegetal (arroz, avena o la que uses)

Paso a paso

Preparar la fruta: pelá, cortá y sacá semillas o partes duras. Lo ideal es cocer la manzana antes (al vapor o hervida) para que no quede tan ácida.

Al freezer: cortá la fruta en dados de unos 2 cm, ponela bien distribuida en un recipiente plano y mandala al congelador hasta que esté bien dura.

Momento de acción: sacá la fruta, esperá unos 2-3 minutos para que no esté tan congelada, y ponela en un bol.

Agregar cremosidad: sumá el yogur y la bebida de arroz.

A triturar: usá una minipimer, túrmix o licuadora potente. Procesá a golpes cortos (no seguido) para evitar que la mezcla se caliente y se derrita. Si usás licuadora, andá de a poco y ayudate con una espátula para mover la fruta. El resultado tiene que ser una crema helada y espesa, no un batido.

Servir y disfrutar: ponelo en una copa, decoralo si querés (canela, coco, nueces, lo que pinten) y comelo al toque. Si lo vas a guardar, que sea por no más de una hora en el freezer.

Variaciones

  • Podés usar solo plátano si querés algo más dulce.
  • Cambiá el yogur por una versión vegetal para que sea 100% vegano.
  • Agregale un chorrito de esencia de vainilla o ralladura de limón para darle un toque distinto.

¿Se puede hacer con fruta fresca sin congelar y después llevarlo a la heladera?

Sí, pero no queda igual. Vas a tener una mezcla más líquida, tipo batido espeso. Si lo metés al freezer, después se pone muy duro y pierde la textura cremosa. Por eso, lo ideal es congelar la fruta antes y procesarla justo en el momento: ahí se logra ese efecto de helado suave, sin azúcar y sin complicaciones.

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