La administración de Javier Milei atraviesa su momento más complejo desde que llegó al poder. Un relevamiento nacional de la Consultora Delfos, realizado entre el 13 y el 19 de marzo de 2026 sobre 2.951 casos, muestra un deterioro simultáneo en todos los indicadores clave.
La desaprobación a la gestión alcanzó el 64%, diez puntos más que en febrero, mientras que la imagen negativa del Gobierno llegó al 62%, con un salto de doce puntos en apenas un mes. Se trata del registro más adverso desde la asunción de La Libertad Avanza.
El estudio, dirigido por el politólogo Luis Dall'Aglio, no deja demasiado margen para interpretaciones: la caída no es puntual, es estructural.
La economía doméstica como eje del malestar
El núcleo del problema no es abstracto. Está directamente vinculado a la vida cotidiana.
El 49% de los hogares relevados declara no poder cubrir sus gastos mensuales, mientras que un 37% asegura llegar con lo justo. En términos concretos, ocho de cada diez argentinos viven bajo presión económica constante.
Esa situación impacta de lleno en la percepción general. El 40% califica la economía como mala, diez puntos más que el mes anterior, y un 35% la considera regular. La visión positiva queda relegada a una minoría.
Además, el 61% sostiene que el país está peor que hace un año, lo que marca un quiebre en las expectativas que habían acompañado el inicio de la gestión.
Expectativas en caída y pérdida de confianza
El deterioro no se limita al presente. También afecta la mirada hacia el futuro.
El 65% de los encuestados no cree que el Gobierno pueda sostener la baja de la inflación, uno de los pilares del discurso oficial. En paralelo, el optimismo sobre la capacidad de Milei para mejorar la situación del país cayó al 29%, muy lejos del 45% registrado en julio de 2025.
Ese dato es clave porque refleja algo más profundo que una evaluación económica: muestra una pérdida de confianza en la dirección del proceso.
La credibilidad del INDEC en cuestión
Uno de los puntos más sensibles del informe es el nivel de desconfianza hacia el INDEC.
El 71% de los encuestados afirma no creer en los datos oficiales, cuando en febrero ese porcentaje era del 59%. En solo un mes, la desconfianza creció doce puntos.
Esto tiene un impacto directo en la narrativa del Gobierno. Gran parte de su legitimidad económica se apoya en indicadores oficiales. Si esos números pierden credibilidad, el discurso también se debilita.
Imagen presidencial y desgaste político
La figura del Presidente acompaña la tendencia general. Javier Milei registra un 36% de imagen positiva frente a un 57% negativa, lo que consolida un saldo claramente adverso.
La intención de voto también refleja ese desgaste: pasó de 43,7% en octubre de 2025 a 34,2% en marzo de 2026, una caída de 9,5 puntos en cinco meses.
El deterioro no distingue áreas. La evaluación de la gestión es negativa en lo social (57%), en política exterior (55%) y en economía (50%).
El impacto dentro del propio oficialismo
El desgaste también alcanza a figuras cercanas al Presidente. Karina Milei concentra el nivel más alto de rechazo dentro del oficialismo, con 66% de imagen negativa.
Ese número supera incluso al de otros referentes históricos como Mauricio Macri, que registra 58%, y al propio Milei.
El dato sugiere que el desgaste no es solo institucional, sino también personal dentro del núcleo de poder.
La corrupción como principal preocupación
Otro cambio relevante aparece en la agenda pública. La corrupción e impunidad encabeza el ranking de preocupaciones con el 19,3%, por encima de los problemas macroeconómicos (17,1%).
Este punto tiene un peso político particular. Milei llegó al poder con un discurso centrado en la lucha contra la “casta” y la promesa de transparencia.
Que la corrupción vuelva a ocupar el primer lugar en la preocupación social implica una tensión directa con ese eje fundacional.
Un escenario electoral abierto y fragmentado
En un hipotético escenario de segunda vuelta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece con 46% de intención de voto frente al 37,5% de Milei.
Sin embargo, el dato no refleja una consolidación clara de la oposición. Kicillof también presenta un 51% de imagen negativa, similar a la de Juan Schiaretti.
Figuras como Cristina Fernández de Kirchner y Patricia Bullrich se ubican en niveles de desaprobación cercanos al 55-56%.
El escenario que se configura es el de una crisis de representación generalizada: el oficialismo pierde apoyo, pero la oposición no logra capitalizarlo plenamente.
Un momento bisagra para el Gobierno
El estudio de Consultora Delfos expone algo más que una caída en números. Muestra un cambio en el clima social, donde la evaluación económica, la confianza institucional y las expectativas futuras se deterioran al mismo tiempo.
En ese contexto, el desafío para el Gobierno deja de ser únicamente sostener un rumbo económico.
Pasa a ser, sobre todo, recuperar credibilidad en una sociedad que empezó a dudar no solo de los resultados, sino también de los datos que los explican.