Bloody Mary un trago pensado para devolverle la compostura al cuerpo

Entre los cócteles que sobrevivieron modas, reinterpretaciones y exageraciones, el Bloody Mary ocupa un lugar particular. Nació como un trago pensado para devolverle la compostura al cuerpo después de una noche larga, pero con el tiempo se volvió un símbolo de sofisticación tranquila: simple en apariencia, complejo en sabor y siempre fiel a su identidad.

Ingredientes

  • 45 ml de vodka
  • 90 ml de jugo de tomate
  • 15 ml de jugo de limón fresco
  • 2–3 gotas de salsa inglesa
  • 2–3 gotas de salsa tabasco
  • Sal y pimienta a gusto
  • Hielo
  • Opcional: tallo de apio o rodaja de limón para decorar

Preparación

Llenar un vaso highball con hielo.

Agregar el vodka, el jugo de tomate y el jugo de limón.

Incorporar la salsa inglesa, el tabasco y los condimentos.

Mezclar suavemente con cuchara larga para integrar todo sin agitar.

Decorar si corresponde y servir de inmediato.

En su forma más pura, el Bloody Mary no necesita artilugios ni ingredientes exóticos. Solo equilibrio: acidez justa, especias sutiles, un toque de picante y la estructura limpia del vodka. Es un trago que se respeta a sí mismo, y que exige, del otro lado de la barra, cierta compostura.

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